Tatuajes, cirugías y excesos en la farándula: ¿cuál es el límite?

Los famosos cambian su imagen constantemente. En una entrevista con Teleshow, la psicóloga Celia Antonini expuso qué conductas hay detrás de las obsesiones vinculadas con el cuerpo

En el mundo de la fama, la búsqueda de la perfección para cautivar al público y al medio es moneda corriente. En ese afán pueden aparecer obsesiones y excesos peligrosos.

En una entrevista con Teleshow, la psicóloga y escritora Celia Antonini expuso cuáles son los riesgos que corren aquellas personas que son adictas a modificar su imagen.

Son muchísimos los famosos que impactan con su apariencia y utilizan diferentes recursos para diferenciarse de los demás. Charlotte Caniggia, Mauro Icardi y Candelaria Tinelli son figuras que han sido noticia en el último tiempo por los cambios en su fisonomía.

Las figuras del espectáculo terminan siendo – quieran o no – un modelo para los espectadores. Sin que puedan evitar que ocurra, sus vidas establecen parámetros de referencia en el público. Sus seguidores imitan sus elecciones estéticas”, advierte la doctora Antonini.

La hija de Mariana Nannis y El Pájaro Caniggia sorprendió a todos en una foto que le tomó un seguidor en un boliche en Tucumán. En la imagen era notorio el aumento del tamaño de su boca y sus pómulos.

El marido de Wanda Nara se tatuó por completo el torso y los brazos, para llevar el nombre de sus hijas en la piel: Isabella y Francesca. Luego de cinco meses y varias sesiones, el jugador del Inter logró cubrir gran parte de su cuerpo con el nombre de sus pequeñas y el diseño de un león con sus crías.

Cande Tinelli posee diferentes tatuajes en todo su cuerpo. La hija de Marcelo Tinelli es una conocedora del mundo del tattoo. Se hizo el primer diseño cuando tenía 14 años (una estrella en el hombro). En 2015, viajó a Francia y el famoso tatuador Guy Le Tatooer le realizó una obra inmensa sobre su espalda, cola, piernas y brazos. Recientemente llamó la atención de muchos con un piercing microdermal (debajo de la de piel) como complemento de un tatuaje en el pecho.

Para la psicóloga Celia Antonini estas conductas son cada vez más comunes y responden a la falsa idea de perfección: “Desde hace un tiempo el culto del cuerpo está de moda. En los últimos años, aumentó la cantidad de hombres y mujeres obsesionados por la perfección de su imagen. Lo que las personas no perciben es que la necesidad de perfección puede convertirse en un camino sin fin. Cuando esto ocurre, la persona se obsesiona y llega a preocuparse por defectos físicos que no tiene”.

Lo que las personas no perciben es que la necesidad de perfección puede convertirse en un camino sin fin

“En el caso de las cirugías podemos hablar de un trastorno dismórfico corporal. El paciente manifiesta una preocupación fuera de lo normal por algún defecto. Nada es suficiente. Después de una cirugía, vendrá otra y luego otra, tratando de alcanzar una imagen de perfección que se escapa como agua entre los dedos. Una situación que deja sumida a la persona en un malestar psíquico significativo, que requiere de un tratamiento psicológico”, describe la experta a Teleshow.

“En el caso de aquellas personas que permanentemente se tatúan se ha demostrado por medio de estudios que tienden a la búsqueda de emociones externas, presentan una baja autoestima y son propensos a los excesos”, explica.

“Las adicciones, no importa de cual se trate, nos ofrecen llevarnos de viaje a un paraíso artificial, que nos garantiza durante un breve lapso de tiempo la desaparición de todos nuestros malestares. El costo de este ‘maravilloso viaje’ es alto. Las adicciones se apoderan de las facultades mentales que nos definen como personas, nos quitan la voluntad, la determinación y la decisión. Terminamos miserables, dependientes y alejados de toda posibilidad de autocontrol, algo imprescindible a la hora de querer tomar el mando de nuestras vidas”, detalla la psicóloga.

Las adicciones se apoderan de las facultades mentales que nos definen como personas, nos quitan la voluntad, la determinación y la decisión

“Tanto las cirugías como los tatuajes en exceso son un intento fallido de ser identificados por la eterna juventud o el arte corporal, pero que, con el tiempo nos garantizan que no vamos a conseguir el resultado que esperamos. La esperanza de sentirse mejor a través de la imagen no tiene un final feliz. El tiempo no se detiene y el espejo tampoco. La imagen no queda estática, no se petrifica ni se eterniza, a cambio, corremos el riesgo de quedar prendidos en una búsqueda idealista de la perfección que se desvanece cada vez que queremos alcanzarla”, finaliza Antonini.

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Si avanzo sigueme si me paro empujame si retrocedo matame.

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