Martín Passeri, el hombre que desafía los límites de la vida sobre una tabla de surf

Emblema argentino del surf, vive la vida creyendo que todo queda por hacer. Cuenta con decenas de títulos y medallas. Pero hay una que brilla más que las demás y que lleva en su alma luego de subir a su tabla a un chico cuadripléjico al que hoy llama amigo

Entrevista: Rodrigo Tamagni

El sueño de desafiar las olas en Mar del Plata tiene un referente a la vuelta de la esquina. Martín Passeri, oriundo de La Felíz, es el nombre que guía a decenas de niños, jóvenes y adultos a la aventura de, mar adentro, balancearse sobre una tabla. “Hice a mi cuerpo amigo del cielo y la distancia, y me fui a buscarle una verdad a mi corazón…”, dice La Renga en su canción Hablando de la Libertad y acaso ese traje dibujado por las palabras sea el que mejor le queda al argentino que fue cinco veces campeón nacional cuando se dispone a deslizarse sobre las masas de agua salada.

Y hubo un día en que Martín vibró con la libertad de otro. Un día en que cambió para siempre un destino, en que hizo pedazos la palabra imposible. Fue allá por junio de 2015 cuando durante una competencia oficial subió a su tabla a Nicolás Gallegos, un empleado bancario que soñaba con eso de explotar de adrenalina sobre una tabla y que hasta entonces ese pulso sólo vibraba en su mente porque a los 20 un accidente le afectó la médula espinal y lo dejó cuadripléjico pero ayer nomás, a sus 37, se cruzó con Martín y lo hizo…. ¡lo hicieron!

La historia tuvo cientos de miles de reproducciones en la Argentina y otros tantos Italia, Francia, Chile y España. Y contagió el germen de la libertad… A Nico le cambió la vida (hoy se dedica al surf adaptado y es uno de los mejores en su categoría) y alimentó la suya de esperanza y emoción. Una vida con altas dosis de adrenalina que no se deja vencer y que vive del impulso de caer para volver a levantarse.

Martín Passeri, marplatense, 41 años. Le dicen Pollo, PonySamurai,Tinky. Surfea todos los días. Empezó porque le tenía mucho miedo al agua (le tiene aún hoy) y su padre, en el intento de que lo venciera, lo subió a una tabla y lo empujó… llegó parado a la orilla. Cuenta más de 60 títulos nacionales, 15 internacionales, fue 5 veces campeón argentino y hoy participará del Ironman 70.3 que se disputará en Tigre. Antes de la prueba más exigente del mundo, habló con Infobae.

La historia que emocionó a todos

“Nació de una idea de un amigo que es productor de uno de los programas de deportes de acción más reconocidos. Me dijo que quería hacer cosas con el surf de inclusión. Ni sabíamos cómo llamarlo…”

“Cuando lo conocí a Nicolás fue conexión automática, muchas charlas rondaban alrededor de lo familiar, su papá, el mío, que era guardavidas, tenían presencias muy fuertes y conectamos. El desafío, que era contar una historieta, se fue haciendo más grande. Y se fue dando entre nosotros dos”

“Lo que menos se vio en las imágenes fue el esfuerzo que se hizo alrededor y el tiempo que tomamos para que Nico pudiera pararse… la frustración de ambos. La vida misma: chocártela contra una pared y no abandonar. Nicolás se levanta en algún momento con limitaciones arquitectónicas y eso era lo mismo: llegar a una playa, hacer 200 metros de arena seca con una silla que no está preparada. Bajar una tabla grande entre dos, cargarlo a Nico. Aprendí también a manejarme con él, porque no sabía absolutamente nada. Al punto que ya hoy tengo familiarizadas un montón de conductas gracias a el y lo que fuimos viviendo, que después continuó”

“Dijimos: vamos a surfear una ola juntos, pero después nos propusimos pararnos juntos en la tabla. Lo hacés en el piso sin una tabla y es muy difícil, y yo tengo dos hernias de disco, un cuerpo castigado por la edad y el deporte. Los riesgos que asumió Nico también fueron grandes. Lo intentamos, lo intentamos y recién el último día nos pudimos parar. Ese día soleado, medio mágico. Y fue la emoción quedó relegada a esa última parte, pero los gritos de los cuatros que estábamos en el agua cuando nos pudimos parar y digo que nos pudimos parar todos porque fue un esfuerzo de todos. Ahí es dónde vos decís: ¿vale la pena? Sí, vale la pena”

“Seguimos haciendo cosas y de hecho Nicolás terminó entrando a la selección de surf adaptada. De no surfear, a hacer seleccionado y el año pasado fue el mejor del equipo. Hicimos una preparación después de todo eso. Lo más importante que creo que ahí pasó, es que nosotros haciendo algo que fue una conexión entre nosotros, terminó generando impacto muy fuerte alrededor. Ahí te empezás a encontrar con un montón de gente que tiene ganas de ayudar, que no sabe cómo”

“Los deportistas somos muy excépticos al tema de lastimarnos, las lesiones, cuidar nuestra carrera. Nos cuidamos a veces demasiado, está bien, vivimos de eso, pero a veces nos cuidamos demasiado. Lo que no nos damos cuenta es que no importa el deporte y lo popular que seas, sino que siempre estás inspirando a un grupo chico o grande de gente que te está viendo, que se siente motivado por tu esfuerzo, por tu entrenamiento, por cómo superás las frustraciones, las barreras. Y cuando eso pasa genera un impacto mucho más fuerte”

La vida del guerrero

No hay descanso. Son las 22:01 del lunes 6 de marzo cuando Martín se comunica con esta periodista por Whatsapp para chequear “si lo de mañana sigue en pie”. Lo de mañana es la entrevista que acordamos días atrás y que tiene presente apenas minutos después de finalizar su participación en un torneo de surf en Lima, Perú. “Estoy en el Aeropuerto. Llego a las 5 am a Ezeiza y a las 10 estoy en el piso de Infobae como quedamos”, ratifica.

“Es raro a veces poder ser ordenado cuando vivís con la casa en la mochila. Si bien tengo una familia estable hace 17 años, desde hace 20 viajo 200 días al año. Cuando el surf empezó  lo mío era salir a buscar olas, no pensaba en ser un atleta o competir. El espíritu del surf va un poco en contra de la competición, al menos cuando arrancó. Y sigue estando un poco esa discusión, pero está más instalado el profesionalismo. Eso te genera beneficios mayores, pero en el momento era salir a discutir con tu familia porque hacías una actividad que no estaba reconocida como un deporte. Después con tus amigos que te decían ‘para qué te vas a competir, a perder con los brasileños’. Era difícil, realmente. Y la preparación física: los surfistas no entran, y cómo que no entrenan si el mar te exige, es un deporte muy exigente”.

La naturaleza y yo

“El mar es indomable, lo que vas a haciendo es generando pequeñas adaptaciones a sus cambios y entendiendo un poquito más. Pero en realidad termina haciendo lo que él quiere, la naturaleza es así”.

“El proceso diario es prepararte de la mejor manera para que cuando te toquen las mejores olas, que son ese momento épico, cuando el mar está impecable, estar preparado al 100% y dar lo máximo de vos. Porque ahí está el juego, la diversión. Es un deporte que siempre está muy ligado a lo lúdico. Cuando deja de ser eso se pierde la esencia. El mar necesita de muchísima conexión, tenés que estar abierto a sus cambios y a interpretarlo. Eso hace que si estás bien preparado, podés generar una conexión”.

El Ironman, su nuevo desafío

“Siempre fui un gran admirador de los tri atletas, de todas las disciplinas, pero tuve la suerte de entrenar en una pileta con los chicos de Mar del Plta y veía el esfuerzo que ellos hacían, como se levantaban tan temprano. Siempre pienso en ellos, pileta, bici, correr, en el medio trabajan porque es una actividad que a la mayoría no le es redituable. Siempre admiré la disciplina como un trabajo físico, pero de la cabeza. Siempre me gustó entrenar, lo hago seis horas por día casi todos los días. Cuando no hago ju jit zu, estoy surfeando o si no haciendo trabajos físicos. En esta oportunidad que nos dan a los deportistas y personajes de otras disciplinas a participar en una de ellas (ndr: va a nadar en el Ironman 70.3 de Buenos Aires que se disputará hoy en Tigre) dije no, esto hay que hacerlo todo. Por el momento voy a nadar, pero ya estoy pensando en diciembre, en el que se va a hacer en Mar del Plata en poder hacer todo. No voy por tiempo ni resultado, quiero llegar”.

Animarse

“Se habla mucho de la zona de confort. Cuando uno se adapta a la situación, se acomoda. Lo que hace un deportista es todo el tiempo romper esa línea. Y el deportista que se anima a romperla o que cuando se da cuenta de que se está estancando y enseguida sale y se desafía de nuevo, se prueba de nuevo, es el que no para de evolucionar”

“El otro lado que tiene el deporte de alto rendimiento es que tenés que lidiar con lesiones, cansancio, aislamiento social, tenes menos vida social. Todas esas cosas son las que te fortalecen o que te pueden ir debilitando si no las trabajas bien. Cuando hacés lo que te gusta, realmente le podés dedicar mucho tiempo. A veces uno se obsesiona y es difícil equilibrar. Pero creo que la clave está ahí, romper con ese acomodamiento que el ser humano tiende a buscar para sentirse seguro. De cualquier manera es mucho más inseguro ese estado que ir rompiendo barreras. Creo que por eso los deportistas siempre son grandes inspiradores para el mundo de los negocios, la política, el mundo en general, porque están todo el tiempo rompiendo sus moldes”.

¿Miedos yo? Sí, al mar…

“Siempre tuve miedo adentro del mar. A ahogarme, desde chiquito. Siempre me costó mucho no pensar en ahogarme. Y el surf fue como mi desafío constante a mi debilidad más grande”

“Lo trato surfeando. Día a día. Cuando una ola te revuelca o la pasas mal. La clave puede estar ahí en dejar de decirte no, eso no sirve. No es para mí. Si te llamó la atención en algún momento y te inspiró algo esa actividad, por algo fue. Hay que darle curso a eso que te pasa adentro. Cuando algo te quema por dentro, no lo apagues, que se prenda y dale curso. Si algo te quema, animate, rompé esa barrera. No digas tengo fiaca… La fiaca no existe: siempre es para adelante”.

…..

“Y ahora solo un camino he de caminar, cualquier camino que tenga corazón. Atravezando todo su largo sin aliento, dejando atrás mil razones en el tiempo. Y morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje, ponerle alas a mi destino, romper los dientes de este engranaje”, termina La Rengaen su oda a la libertad. La oda que contagia Martín Passeri, el campeón argentino, el guerrero, el que dice que sí, que se puede.

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Autor:

Si avanzo sigueme si me paro empujame si retrocedo matame.

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