La historia detrás del “diabólico Mercedes”, la limusina personal de Adolf Hitler

El vehículo oficial del dictador inspiró la creación del libro “The Devil’s Mercedes”, firmado por Robert Klara. La fabricación artesanal a prueba de balas que perteneció al Führer juntaba polvo en un museo de Canadá. La aventura de una limusina con un potente contenido histórico

El Mercedes-Benz Grosser 770K model 150 Offener Tourenwagen del dictador Adolf Hitler

El Mercedes-Benz Grosser 770K model 150 Offener Tourenwagen del dictador Adolf Hitler

Era una máquina de miedo y poder. Dueña de una belleza siniestra y una figura majestuosa con un peso superior a las cinco toneladas. El Grosser 770K model 150 Offener Tourenwagen escondía compartimentos en los que guardaba docenas de armas y balas. Una fabricación artesanal de la compañía Mercedes Benz en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial, que en sus principios fue utilizado como elemento propagandístico. Su capó cubría un motor de ocho cilindros en línea de 7.700 cc que erogaba una potencia total de 400 CV y estaba limitado a circular a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora. Era la limusina de Adolf Hitler. Un reliquia del nazismo con una ambigua atracción: recordar la historia del atroz dictador.

Parado en el asiento de acompañante, Adolf Hitler hacía sus apariciones, saludando a la multitud

Su cronología de eventos inspiró The Devil’s Mercedes: The Bizarre and Disturbing Adventures of Hitler’s Limousine in America, un libro escrito por Robert Klara que narra lo que reza su título: las bizarras y morbosas aventuras de la limusina del Führer. Este revelador trabajo, que se lanzará el jueves 16 de marzo, desvela los secretos ocultos en el auténtico auto de traslado de Hitler. Para entender el contexto, el autor de la publicación afirmó que “la gente iba a ver el auto como si fuera el teatro”.

En 1973 se vendió a 153 mil dólares en una subasta: era para entonces el auto más caro del mundo

En 1973 se vendió a 153 mil dólares en una subasta: era para entonces el auto más caro del mundo

“Un mito poderoso y a su vez misterioso se desarrollaba a partir de la mística del Mercedes, una mezcla de hechos, suposiciones y el reconocimiento de un verdadero ícono para los nazis”, escribió Klara en su obra. El autor investigó la historia del vehículo que perteneció al dictador: lo encontró juntando polvo en un museo de Canadá antes de que se revelara su origen, su épica. “Tardaron décadas en darse cuenta de que uno de los autos que habían llegado a Estados Unidos y después a Canadá no era solo parte de los autos antiguos de los nazis, sino que era la limusina personal de uno de los monstruos más grandes que conoció la historia“, describió Klara.

La historia encuentra a Christopher Janus, director de una compañía importadora de Chicago, como el hábil comprador de la limusina del dictador. En 1948 la adquirió a cambio de 35 mil dólares por medio de un negocio con una compañía sueca. El libro menciona el diálogo entre ambos comerciantes, con acusaciones cruzadas. “¿Usted quiere involucrarse con Hitler? ¿Quiere arruinar su reputación?”, le preguntaron. “¿Quién va a pagar para ver el automóvil de Hitler? Él es la peor persona que ha vivido en el mundo”, le cuestionaron. Janus consolidó su idea: su propósito era meramente comercial.

De Alemania, pasó a Suecia y de ahí a Estados Unidos. Décadas después fue hallado en un museo canadiense

De Alemania, pasó a Suecia y de ahí a Estados Unidos. Décadas después fue hallado en un museo canadiense

Automáticamente Janus absorbió fama por la compra del vehículo: difundió su origen y condimentó su historia. Decía que había sido diseñado por el mismo dictador, le inventó un apodo, “la mascota del Führer”, y juraba que había sido utilizado por Hitler para ir de Berlín a Berchtesgaden con su amante Eva Braun.

Fue tanta la euforia por la limusina que Janus empezó a recibir llamadas diarias y ofertas absurdas a cambio: un veterano de la marina de los Estados Unidos le ofreció una de las pistolas Luger de Hitler, el zoológico de Illinois le pidió uno de los neumáticos de su auto para “obsequiárselo” a su gorila, incluso un psiquiatra le solicitó “psicoanalizar” el Mercedes. Janus estimaba una recaudación superior al millón de pesos al exhibir a la limusina en 150 eventos de organizaciones benéficas.

“Muchas personas se vieron disgustadas y otras contentas por la compra de este auto. Un mito que perduró mucho tiempo creía que el fantasma de Hitler se encontraba en la limusina”, dijo Klara

Tras cuatro años de ser dueño de la limusina de cinco toneladas, Janus decidió venderla en 1952 a los coleccionistas de automóviles George Waterman y Kirkland Gibson. Durante las siguientes cuatro décadas, el 770K sería conocido como el automóvil personal de Adolf Hitler. Finalmente la limusina se vendió por 153 mil dólares en una subasta de coches de Barrett-Jackson en Scottsdale, Arizona, en 1973. Era para la época el auto más caro del mundo. El mismo que debía garantizar la seguridad del hombre más buscado del planeta, el mismo que sufriera con evidencia probada al menos 42 intentos de asesinato.

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Si avanzo sigueme si me paro empujame si retrocedo matame.

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