29 años sin Alberto Olmedo: así lo recuerdan amigos y compañeros de elencos

Todos desciben al capocómico tal cuál era: un tipo con carisma, espontaneidad y calidez

Alberto Olmedo y su inolvidable “Manosanta”

Alberto Olmedo y su inolvidable “Manosanta”

Sin lugar a dudas marcó una etapa en el humor argentino, y hasta el día de hoy las repeticiones de sus programas y películas siguen haciendo reír a todo un país.

A lo largo de estos años, parte del elenco que lo acompañó tanto en la televisión, en el cine y el teatro compartieron grandes momentos con Alberto Olmedo y muchos de ellos son imborrables.

Hace unos años, la actriz Beatriz Salomón recordó al Negro y marcó las diferencias entre su modo de trabajar y la TV actual al asegurar: “A él le encantaban las mujeres pero no era un acosador, hoy por hoy no llegás a la fama sino te encamás con alguien, yo no tuve necesidad de hacer eso. Si vos no te acostabas con él no pasaba nada. La chicas hacían fila para salir con él”.

Alberto Olmedo, Adriana Brodsky y Beatriz Salomón en el clásico sketch del “Manosanta”

Alberto Olmedo, Adriana Brodsky y Beatriz Salomón en el clásico sketch del “Manosanta”

La artista también se refirió al desengaño amoroso público que sufrió Olmedo, un año antes de su muerte, al ver en la tapa de una revista a Nancy Herrera y Cacho Fontana y sostuvo que mucho de lo que sucedió después tuvo que ver con ese episodio. “Yo me siento en parte identificada con él, el Negro era un romántico y a partir de ese maldito momento ya no fue el mismo, estaba con mucha tristeza”, contó. Y agregó: “Hay cosas que te matan: una traición, una infidelidad, un comentario horrendo”.

Por su parte, Adriana Brodsky reveló en alguna oportunidad: “Cuando me dicen su nombre lo primero que me viene a la mente es un abrazo, porque él era muy afectuoso y se daba cuenta muy rápidamente cómo te sentías por más que quisieras disimular, tenía ese don de gente y humildad, era un compañero más”. Y agregó: “El Negro no quería saber qué ropa iba a usar en los sketches, tampoco yo sabía qué me iba a decir cuando me viera. Jamás conocí a una persona que me respetara tanto en el escenario. El no hacía humor abusándose de la mujer”.

Alberto Olmedo y Adriana Brodsky

Alberto Olmedo y Adriana Brodsky

En tanto, Silvia Perez relató: “Era una persona muy humilde, honesta, introvertida… Todo lo demás es lo que sabe todo el mundo. Sabía de sobra quién era artísticamente y su generosidad era algo inusual: ayudaba y protegía a todos los que necesitaban. Creo que en el fondo, era un poco el reflejo de él mismo, de un costado suyo que necesitaba amor y tenía que ver con su mirada melancólica, por momentos, pese a toda esa vorágine de éxito y alegría. Cuando se apagaba la cámara era introvertido y le costaba expresar sus sentimientos con palabras, lo hacía con gestos o regalos. Nunca olvido una cámara de fotos que él le regaló a mi hija”.

Alberto Olmedo junto a Silvia Pérez

Alberto Olmedo junto a Silvia Pérez

Divina Gloria afirma que “hablarte de él es como hablarte de un padre mío, muero de orgullo. Lo más especial era que con su gente era un gran protector, siempre te cuidaba, te miraba, te dedicaba un espacio. En medio de una era en la que el otro no existe y todo es individualismo, recordarlo hace que aún nos falte más, porque era en ese sentido, único. Él quería que te lucieras, te dejaba decir tu texto, que te favoreciera la luz, que te tu personaje saliera bien, era extremadamente generoso. Por supuesto, Dios lo iluminó con algo llamado carisma que no se compra ni se estudia en ningún lado. La gente lo adora porque lo ve cómplice y humano. Me parece que es lo que más rompió, ese límite de la televisión de antes. Él fue el primero en mostrar decorados y derribar una puerta de utilería”

Alberto Olmedo, Javier Portales y Beatriz Salomón

Alberto Olmedo, Javier Portales y Beatriz Salomón

El actor Juan Carlos García, en tanto, sostuvo que se emociona cuando habla de él pero “es mejor recordarlo con una sonrisa”.

Además, Alberto Lampugano, dijo: “Yo creo que Dios me mando haberlo conocido a él, empecé como chofer pero estaba alegre porque sabía que estaba al lado de un grande, la vida me llevó a ser su confidente”.

Finalmente, Tito Hurovich, sostuvo: “La anécdota más linda que tengo para contar es que fue amigo mío. Fue un ser excepcional, especial, que vino a dar trabajo a mucha gente. Era muy normal, jamás lo escuche decir una mala palabra. Porcel era mal Bicho, Olmedo es de otro planeta, siempre tirando cosas lindas. Su gran amor fue Susana Romero”.

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Si avanzo sigueme si me paro empujame si retrocedo matame.

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